Guía esencial para quenistas y aficionados

La quena no es solo un tubo de madera o bambú con agujeros; es más bien una extensión de la voz del músico. Al ser un instrumento construido mayoritariamente con materiales orgánicos (como la caña, el bambú o maderas nobles), es altamente sensible a los cambios del entorno y también a los descuidos que alteren su estructura física.

Tanto si te estás iniciando en la música como si ya dominas los escenarios, el mantenimiento correcto de tu quena es vital para preservar su afinación, proteger su brillo sonoro y prolongar su vida útil.

A continuación, te presentamos la guía para el cuidado de tu instrumento.

1. El enemigo número uno: la humedad excesiva.

Cada vez que tocas la quena, introduces aire caliente y partículas de saliva en el tubo. Al enfriarse, este aire se condensa y humedece las paredes internas.

  • El secado post-ejecución: Evita guardar la quena inmediatamente después de tocar. Usa una varilla, baquetón o isopo (en base de madera o plástico) envuelto en un paño de algodón suave o microfibra que no suelte pelusa para secar el interior.
  • La temida «rajadura»: Si la madera o la caña absorben demasiada humedad y luego se secan bruscamente, el material se estresa y se raja. Una quena rajada pierde presión de aire y, por ende, su sonido.

2. El aceitado: nutrición para el sonido

Para evitar que la madera o el bambú se sequen en exceso y se vuelvan quebradizos, es necesario hidratarlos periódicamente. Tanto el bambú (que técnicamente es una gramínea) como las maderas nobles son materiales higroscópicos. Esto significa que tienen la capacidad de absorber o ceder humedad al entorno para equilibrarse con el aire que los rodea.

¿Qué aceite usar?

Recomendados: Aceite de almendras dulces (el favorito por su aroma y ligereza), aceite de linaza cocido o aceite mineral ligero. Evita a toda costa los aceites de cocina (girasol, maíz, oliva), ya que se rancian, generan mal olor y atraen bacterias.

¿Cómo aplicarlo?

  1. Asegúrate de que la quena esté completamente seca (espera unas horas después de haber tocado).
  2. Deja caer unas gotas de aceite en el paño de tu baquetón y pásalo por el interior del tubo hasta que quede una capa fina y brillante.
  3. Con los dedos, aplica una cantidad mínima en el exterior.
  4. Frecuencia: Una vez al mes es suficiente.

3. Limpieza de la boquilla (el bisel)

La escotadura donde se talla el bisel es la zona más crítica de la quena; de su forma y limpieza depende la pureza del sonido. Aquí se acumula saliva, grasa de los labios, piel y polvo.

  • Limpieza delicada: Usa un bastoncillo de algodón (isopo o cotonete) ligeramente humedecido en agua o alcohol isopropílico para limpiar el canal del bisel.
  • ¡Cuidado con la lija!: Jamás uses objetos punzantes, cuchillos o lijas gruesas en el bisel a menos que sepas de luthería. Modificar una fracción de milímetro en esa zona puede arruinar la afinación del instrumento.

4. Almacenamiento y clima

Las quenas sufren con los cambios bruscos de temperatura y humedad ambiental.

Factor ambientalRiesgo para la quenaSolución
Calor extremo / Sol directoReseca el material, algunos pegamentos se derriten y, si el material aún es inmaduro (verde), se deformará.Nunca la dejes dentro del auto al sol ni cerca de calefactores.
Frío intensoEl material se contrae. Al soplar aire caliente, sin el tratamiento adecuado, en el proceso de construcción, ese choque térmico la raja.«Calienta» la quena frotándola con tus manos antes de tocarla en invierno.
Sequedad ambientalGrietas y pérdida de brillo acústico.Guarda la quena en una funda acolchada o estuche rígido de cuero.

5. El «Atado» o encordado de seguridad

Si observas la mayoría de las quenas de bambú, verás que tienen hilos enrollados fuertemente en los extremos y entre los agujeros. Esto no es solo estético, aunque ciertamente también es opcional; este refuerzo se puede evitar siempre y cuando se tenga la certeza de que, dependiendo del material, este esté debidamente curado y procesado.

Sin embargo, teniendo todas estas previsiones, una quena puede agrietarse, pues existen muchos factores externos que lo causan; tampoco vale la pena mortificarse mucho. En esos casos debes acudir a un luthier que te pueda dar un diagnóstico y restaurar tu quena.

  • Función: El encordado ejerce presión externa para evitar que las vetas naturales del bambú se abran.
  • Mantenimiento: Si los hilos de tu quena se aflojan o se rompen, llévala con un luthier o aprende a reponerlos usando hilo de pescar trenzado, hilo encerado o hilo de nylon de alta resistencia.

En resumen, amigo (a) quenista.

Para mantener tu quena impecable, adopta esta rutina de tres pasos básicos:

  • Antes de tocar: Lávate los dientes o enjuágate la boca (los residuos de comida obstruyen el instrumento). Calienta el tubo con las manos si hace frío.
  • Después de tocar: Pasa el paño seco por el interior. Limpia el bisel.
  • Al guardar: Utiliza siempre una funda textil o un estuche rígido que la proteja de golpes y caídas accidentales.

Trata a tu quena con el respeto que le tendrías a cualquier ser vivo. A cambio, ella te regalará ese sonido místico, dulce y potente que hace de este instrumento uno de los más hermosos del mundo.